La Deuda Escarlata

Chapter 1 — La Deuda Escarlata

El cañón frío del arma presionaba contra mi sien, el metal helado contrastando con el sudor que empapaba mi frente. “Es una lástima, Soledad,” susurró una voz ronca a mi oído, un aliento cargado de tequila barato y promesas rotas. “Siempre fuiste la flor más hermosa del jardín… lástima que naciste entre espinas.”

Mi nombre es Soledad Montenegro, y mi jardín, por desgracia, es el Cartel del Sol, una organización despiadada que controla el bajo mundo de Santa Clara, una ciudad costera en la costa de Colombia donde la belleza del paisaje oculta una corrupción profunda. Nací en este mundo, hija de El Caudillo, el hombre que gobernaba con puño de hierro, y mi vida, desde el principio, estuvo marcada por la sangre y la traición.

Pero yo no era como mi padre. A pesar de haber crecido rodeada de violencia, siempre anhelé algo más. Soñaba con escapar de este infierno, con pintar un futuro diferente sobre el lienzo de mi vida. Ese anhelo me llevó a cometer un error, un error que ahora me tenía al borde de la muerte: me enamoré de un hombre prohibido, un rival, el hijo del jefe del Cartel del Norte.

Nuestro romance fue un secreto robado a la noche, besos furtivos bajo la luz de la luna, promesas susurradas en la oscuridad. Pero en este mundo, los secretos tienen un precio, y el nuestro había sido descubierto. Mi padre, furioso por mi traición, había ordenado mi ejecución. Ahora, frente a mí, estaba Mateo, un sicario de confianza de mi padre, con la orden de apagar la llama de mi vida.

Cerré los ojos, resignada a mi destino. Pero justo cuando esperaba el disparo, escuché un grito ahogado y el cuerpo de Mateo se desplomó a mi lado. Abrí los ojos y vi una figura sombría parada en la puerta, una pistola humeante en su mano. Era él, mi amor prohibido, Adrián. Sus ojos, normalmente llenos de calidez, ahora ardían con una furia helada. “Huye, Soledad,” gritó, mientras otros hombres armados irrumpían en la habitación. “¡Huye y no mires atrás!” Y mientras Adrián comenzaba una batalla desesperada para salvarme, supe que mi vida acababa de dar un giro aún más oscuro e impredecible.