El Pecado Carmesí de los Silveira

Chapter 1 — El Pecado Carmesí de los Silveira

El sabor metálico de la sangre inundó mi boca, un recordatorio amargo de mi propia estupidez. Debí haber sabido que seguir a ese hombre hasta la puerta trasera del club era una pésima idea, pero la desesperación tiene una forma de nublar el juicio. Ahora, con la mejilla pegada al frío pavimento y un dolor punzante en la mandíbula, solo podía rezar para que no me reconocieran.

Me llamo Esmeralda Serrano, y hasta hace dos meses, mi mayor preocupación era conseguir buenas notas en mis clases de diseño de modas. Ahora, estoy atrapada en una pesadilla que se llama la familia Silveira, los dueños indiscutibles de los bajos fondos de Medellín. Mi pecado fue simple: enamorarme del hombre equivocado.

Todo comenzó en una galería de arte. Él era alto, moreno, con ojos que parecían prometer el universo entero. Su nombre era Ricardo Silveira, y desde el primer momento, supe que estaba en problemas. Él me cortejó con flores robadas de los jardines de la ciudad, cenas a la luz de las velas en terrazas escondidas, y promesas susurradas al oído bajo la luz de la luna. Yo, una simple estudiante, me sentía como la reina del mundo en sus brazos.

Pero Ricardo tenía un secreto, uno oscuro y peligroso que pronto me arrastraría con él. Una noche, mientras caminábamos por las calles adoquinadas del centro histórico, fuimos abordados por dos hombres corpulentos. Ricardo les dijo algo en voz baja, un intercambio tenso y rápido que me puso los pelos de punta. Luego, me tomó de la mano y corrimos. Corrimos como si el diablo nos pisara los talones.

Esa noche, Ricardo me contó la verdad. Él era el hijo menor de Don Gaspar Silveira, el patriarca de una de las organizaciones criminales más poderosas de Colombia. Estaba destinado a heredar el negocio familiar, un destino que él detestaba. Me juró que quería escapar, empezar una nueva vida conmigo, lejos de la violencia y la sangre.

Le creí. Ingenua de mí, le creí. Juntos, planeamos nuestra fuga. Vendí mis pocas posesiones, saqué todo el dinero que tenía en el banco, y esperé pacientemente la señal de Ricardo. La señal nunca llegó.

Dos semanas después, me enteré de que Ricardo se había casado con la hija de un rival poderoso, una unión arreglada para consolidar el poder de los Silveira. Mi corazón se hizo añicos. Me sentí traicionada, usada, desechada como un juguete roto.

Ahora, estoy sola en esta ciudad peligrosa, sin dinero y sin nadie a quien recurrir. He estado trabajando como camarera en el club nocturno "La Serpiente", un lugar lleno de sombras y secretos, con la esperanza de reunir suficiente dinero para desaparecer para siempre. Pero los Silveira tienen ojos en todas partes. Saben que estoy aquí. Y están observando.

El hombre que me golpeó era uno de los secuaces de Don Gaspar. Me advirtió que me mantuviera alejada de Ricardo y que olvidara todo lo que sabía. Pero ya es demasiado tarde. He visto demasiado. Sé demasiado. Y ahora, estoy en peligro.

Mientras lucho por ponerme de pie, veo una figura familiar que se acerca desde la oscuridad. Es una mujer, alta y elegante, con un vestido rojo que parece brillar bajo las luces tenues del callejón. Su rostro es hermoso y despiadado, con una mirada que podría congelar el infierno. La reconozco al instante: es Ivana Alvarado, la nueva esposa de Ricardo Silveira. Y por la sonrisa cruel que se dibuja en sus labios, sé que no ha venido a ofrecerme ayuda.