Cicatriz de la Ceremonia

Chapter 1 — El Aroma Amargo del Rechazo

El aullido de un lobo rompió el silencio de la noche, un lamento tan profundo que hizo vibrar los cristales de la ventana de mi pequeña cabaña. No era un aullido cualquiera; era un grito de dolor, un presagio que heló la sangre en mis venas, porque sabía que estaba destinado a mí.

Mi nombre es Amparo Dolores, y vivo en el Valle de la Adriana Llena, un lugar mágico y escondido en el corazón de los Andes donde las antiguas tradiciones de los hombres lobo aún se mantienen vivas. Aquí, cada mujer lobo espera con ansias el día de su decimoctavo cumpleaños, el día en que su lobo interior se manifiesta y, con suerte, reconoce a su compañero destinado, el alfa de su vida.

Pero mi historia es diferente. Mañana cumplo dieciocho años, y a diferencia de las demás jóvenes de la manada, no siento la emoción ni la anticipación. En mi interior solo hay un vacío oscuro, una certeza silenciosa de que mi destino no será tan brillante como el de las demás.

Desde que era niña, he sido diferente. Mientras las demás niñas jugaban a encontrar a sus compañeros y soñaban con formar familias, yo me escondía en el bosque, hablando con los espíritus de los árboles y buscando consuelo en la soledad. Mi lobo interior, al que llamo Sombra, siempre ha sido silencioso y esquivo, apenas un susurro en mi mente.

Mi madre, Adriana Serena, siempre me ha dicho que soy especial, que mi conexión con la naturaleza es un don que debo valorar. Pero sé que en el fondo, ella también teme que mi destino sea estar sola, rechazada por el hombre lobo que se supone que debo amar.

La ceremonia de apareamiento se celebra al amanecer, en el claro del bosque donde la luna baña la tierra con su luz plateada. Todas las jóvenes de la manada, vestidas con túnicas blancas, se presentarán ante el Alfa Gonzalo, el hombre lobo más poderoso y deseado del valle. Él, con su agudo sentido del olfato y su instinto animal, elegirá a su compañera, a la loba que su corazón y su lobo interior le dicten.

Yo seré la última en presentarme. He guardado la esperanza de que el Alfa Gonzalo me considere digna, pero no me hago ilusiones. Sé que él busca una compañera fuerte y segura de sí misma, una loba que pueda estar a su lado en la batalla y liderar la manada con él. Y yo, con mi lobo silencioso y mi conexión con la naturaleza, no encajo en ese perfil.

El sol comenzó a asomarse tímidamente entre las montañas, tiñendo el cielo de colores dorados y rosados. Me vestí con mi túnica blanca, sintiendo el peso del destino sobre mis hombros. Caminé hacia el claro del bosque, escuchando los latidos de mi corazón resonando en mis oídos. Cuando llegué, todas las miradas se volvieron hacia mí. Pude ver la lástima en los ojos de algunas, la curiosidad en los ojos de otras.

El Alfa Gonzalo estaba en el centro del claro, imponente y majestuoso. Su pelaje negro brillaba a la luz del sol, y sus ojos dorados me miraban con intensidad. Di un paso al frente, sintiendo mis piernas temblar. Respiré hondo y cerré los ojos, invocando la fuerza de Sombra, mi lobo interior.

"Amparo Dolores," dijo el Alfa Gonzalo con una voz profunda y resonante. "Acércate."

Abrí los ojos y caminé hacia él, sintiendo su mirada penetrante sobre mí. Cuando estuve frente a él, el Alfa Gonzalo se inclinó y aspiró profundamente mi aroma. Esperé, conteniendo la respiración, sintiendo que el tiempo se detenía.

Entonces, sucedió lo inesperado. El Alfa Gonzalo se enderezó y sacudió la cabeza con desaprobación. Su rostro se contrajo en una mueca de disgusto. "No," dijo con voz fría y contundente. "No eres tú."

Un jadeo colectivo recorrió el claro. Sentí como si el suelo se abriera bajo mis pies. El Alfa Gonzalo me había rechazado. Me había rechazado ante toda la manada. Pero lo que dijo después fue aún más devastador.

"Tu aroma... es diferente. Hueles... a muerte."